El encargo
Los depósitos de combustible son instalaciones con altas exigencias de seguridad, donde en todo momento debe poder rastrearse qué vehículo entró en el recinto, cuándo y quién lo autorizó. Al mismo tiempo, se trata de una red de ubicaciones geográficamente dispersas por todo el país.
La dispersión es lo esencial de un encargo así. Si cada ubicación resolviera el acceso a su manera, surgirían tantos sistemas distintos como recintos hay — y con ellos tantas formas de operar como problemas distintos en el servicio. El objetivo, por tanto, no era solo automatizar el acceso, sino implantar un estándar único.
Soluciones
En cada ubicación se implantó la misma configuración básica: barreras controladas en entrada y salida, señalización, registro de pasos y documentación fotográfica. Las diferencias entre recintos se resuelven mediante configuración, no con otro sistema.
La uniformidad tiene dos efectos prácticos. El personal trasladado entre ubicaciones no necesita nueva formación, y el técnico de servicio sabe lo que le espera en el lugar antes incluso de llegar — lo que significa que lleva la pieza de repuesto correcta.
Qué gana el cliente
El paso se autoriza solo y se registra. La intervención manual del personal es la excepción, visible en el sistema, incluido quién la realizó.
El servicio funciona bajo un único contrato para todas las ubicaciones, con inspecciones de mantenimiento preventivo periódicas e inspecciones eléctricas — en lugar de que cada depósito se ocupe por su cuenta.