En la mayoría de los recintos, la programación de las entregas se hace en Excel y por teléfono. El transportista llama, alguien le dice «venga por la mañana», por la mañana llegan cinco camiones a la vez y cuatro de ellos pasan dos horas en el aparcamiento. Nadie sabe exactamente cuánto, porque no se registra en ninguna parte.
El módulo de Logística traslada este proceso a un sistema. El transportista solicita la franja él mismo a través de un formulario público, el responsable de logística la aprueba arrastrándola a un muelle, el sistema envía un SMS al conductor y, al entrar, lo asocia automáticamente al plan por la matrícula.
Lo esencial es que el estado no se mantiene manualmente, sino que se deduce de una secuencia de eventos: entrada, traslado al muelle, fin de la carga, salida autorizada. A partir de ellos, el sistema calcula por sí mismo el tiempo de espera, la duración de la carga y el tiempo total en el recinto. La incomparecencia se genera sola; nadie tiene que registrarla.